El blog de Fernando Labarta

lun

08

ene

2018

“Tiremos de argumentario”

Hay mucha gente que lo desconoce, pero en el ámbito de la comunicación optimizar el argumentario es uno de los ejercicios fundamentales que debe dominar cualquier portavoz que se precie de serlo. ¿Qué es un argumentario, en el sentido estricto de la palabra? Pues se trata de un documento, de carácter estratégico, confidencial, que recopila de manera sistemática los argumentos que interesa difundir a una empresa o institución, y por tanto a sus portavoces, en asuntos relacionados con su objeto de actividad.

Los políticos lo conocen muy bien, en especial porque esta herramienta les resulta de gran utilidad para comportarse, con el mayor rigor y precisión posibles, en sus comparecencias públicas. Pero también los directivos y portavoces en general se encuentran muy familiarizados con este instrumento de comunicación que, precisamente por su carácter estratégico y confidencial, pasa por ser un gran desconocido entre la generalidad de la opinión pública.

 

Muchas veces los ciudadanos de a pie se sorprenden ante la presteza y detalle con que un portavoz, empresarial o institucional, responde ante las preguntas de los periodistas, por ejemplo. Si es así es porque “tiran, con acierto, del argumentario”. Si a ello le unimos una buena capacidad personal para comunicar, las probabilidades de éxito son elevadas.

 

Bien es cierto que, en ocasiones, choca lo políticamente correctos que resultan los mensajes, que además se reiteran sin rubor. Se rentabilizan, estos mensajes, para en gran número de ocasiones, “escaparse” de las cuestione más punzantes, que plantean los profesionales de la información. En justicia, habría que reconocer que no se trataría del mejor ejercicio de comunicación, pero, desafortunadamente, a veces, más de las deseadas, los argumentarios también se utilizan para eso.

 

Sea como fuere, subrayamos que dominar la técnica de optimización de los argumentarios viene a ser una exigencia inevitable para cualquier portavoz en sus apariciones públicas. Ello exige entrenamiento continuado, y existen muy buenos asesores en la materia. Y ojo con extraviar o compartir en exceso este tipo de documentos. Más de un partido político se ha despertado con la desagradable imagen de ver publicados sus argumentos en los medios de comunicación, producto de filtraciones interesadas. Y algún portavoz parlamentario, incluso, se ha olvidado sus fichas argumentales en el escaño del Congreso de los Diputados. Al día siguiente, la prensa escrita publicaba las fotos de las mencionadas fichas...

 

 

¿Argumentarios? Sí, imprescindibles, confidenciales e instrumentos para entrenarse en técnicas de comunicación. Desconocidos para el gran público, pero en la mesa del despacho de grandes comunicadores... Hay portavoces que “tiran de argumentario” sin que casi se les note, producto de su habilidad, natural o aprendida, para relacionarse con los medios de comunicación. Otros, sin embargo, y no supone en sí mismo ningún problema, recurren en ocasiones a fichas-guía para trasladar sus argumentos. Un buen ejemplo de lo segundo, las comparecencias de la que fuera portavoz del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega. Una muestra de cómo se puede “tirar de argumentario”, sin necesidad de ocultarlo, cuando se quiere ser preciso en la comunicación de un mensaje.

dom

07

ene

2018

Multinacionales de la comunicación: colonialismo cultural e informativo

Es cierto que existen muchos medios de comunicación en el mundo, -si bien la crisis ha “moderado”, y mucho, el panorama, reduciendo su volumen-, pero su propiedad está concentrada en pocas manos. Hoy en día, los grupos de comunicación traspasan las fronteras y abarcan todo tipo de medios, desde prensa y televisión hasta operadores telefónicos.

Esta concentración también se da en la procedencia de los medios. El mundo de la comunicación no es una excepción y, como señalan los especialistas, la desigualdad Norte-Sur se ha reproducido fielmente durante muchas décadas, aunque bien es verdad que la crisis económica mundial ha dotado de protagonismo a los países emergentes, y esto se puede consolidar en un futuro más o menos cercano.

Lo cierto, con todo, es que hay una gran desigualdad en el flujo de información que circula en el mundo. Tradicionalmente -como han puesto en valor muchos expertos en temas de información y comunicación-, el Norte, con los Estados Unidos a la cabeza, ha difundido sus noticias y sus modelos de vida a todos los continentes, por ejemplo, a través del cine, mientras que el resto de los países apenas si ha podido transmitir sus mensajes internacionalmente.

Esta expansión de los grandes grupos de comunicación ha tenido sus consecuencias desde el punto de vista cultural. Una cosa es el intercambio de culturas, el mestizaje cultural, en condiciones de igualdad. Pero la realidad es que este trasvase, al menos hasta hoy, no se dado en equidad ya que el flujo informativo y cultural ha tenido un origen muy concreto, que es el mundo occidental. No se ha tratado de una conquista geográfica, pero sí de una colonización de las conciencias, que explicaría, quizás -según exponen algunos expertos-, muchos de los aspectos del radicalismo actual en determinadas culturas o grupos sociales o religiosos.

Esto puede cambiar en el futuro, ya que el desarrollo económico parece ofrecernos otra tendencia, y otra realidad, si bien lo difícil será siempre lograr la deseada equidad, y que no se mantengan imperios informativos, procedan de Oriente o de Occidente, es decir, la supremacía como fuentes de información de de los más poderosos, con independencia de su ubicación geográfica. 

La educomunicación 

Al analizar y reflexionar sobre el panorama de la comunicación en el mundo se podría concluir que los medios de comunicación, por sí mismos, no resultarían peligrosos, más bien al contrario. El riesgo estribaría en el uso que se hace de ellos. Los medios de comunicación convencionales y los nuevos medios (teléfonos móviles, tablets, etc.) están ahí, con sus fortalezas y debilidades y, ante ello, los expertos opinan que, precisamente, frente a la “peculiar” situación de los emisores y de los conglomerados mediáticos, sería muy útil realizar una intensa labor educativa centrada en el contexto de los receptores, es decir de los espectadores y las audiencias. Es preciso que las personas posean criterios, pautas y herramientas para asimilar el contenido de la cultura audiovisual y generar espectadores más críticos.

 Por este motivo, los retos educativos podrían ser:

 - Proponer, y educar, para un consumo austero, racional y crítico de los medios de comunicación.

 - Informar en profundidad sobre la naturaleza de los medios y de los modelos culturales y sociales que generan.

 Así, sería importante saber analizar y reflexionar, por ejemplo, sobre: las audiencias y los métodos de medición de las mismas, la organización y propiedad de las empresas de comunicación, los métodos de la persuasión informativa, el funcionamiento y las claves de la publicidad, etc.

En esta línea, una corriente muy importante de expertos de comunicación apuesta por desarrollar la educomunicación, educación en medios de comunicación (tanto dentro de los itinerarios formativos reglados como en el contexto general) con el fin de que las nuevas generaciones reciban esta formación crítica sobre la naturaleza de los medios y así crear ciudadanos más libres, críticos e inteligentes. A día de hoy, el objetivo todavía es un reto por cumplir, pero no sumamos con firmeza en la batalla por alcanzar este objetivo. 

Las limitaciones actuales de los medios de comunicación: consecuencias sobre empresas e instituciones y, por derivación, sus portavoces

Unido a lo anterior, la crisis económica, que no parece culminar de modo definitivo, ha derivado en otro fenómeno que está condicionando la relación de los emisores de la información con sus destinatarios, es decir con los ciudadanos, y es: la deteriorada situación de los mediadores, es decir de los periodistas y los medios de comunicación.

Las consecuencias de la crisis, y la incertidumbre ante los nuevos modelos de negocio que traen consigo las nuevas tecnologías (falta de alternativas a la publicidad convencional como medio de financiación, invasión de la piratería…), está quebrando los pilares de las empresas de comunicación, que tratan de sobrevivir reduciendo costes y, en consecuencia, y desgraciadamente, limitando sus plantillas profesionales.

Ello ha generado un nuevo escenario que está condicionando la forma que tienen de relacionarse las empresas e instituciones con sus públicos objetivo.

Y es que la deficiente coyuntura por la que están pasando las entidades de comunicación y, sobre todo las empresas informativas, dificulta, y mucho, el acceso de las fuentes de información, es decir, empresas e instituciones y, por ende sus portavoces, a los escenarios mediáticos (prensa, radio, televisión, internet…). El resultado: los portavoces y equipos de comunicación corporativos tienen que desarrollar -y cada día más- su imaginación y creatividad para “conquistar” el interés de los profesionales.

 Ello, por un lado, puede resultar positivo, porque estimula la inteligencia que hay que poner en práctica con las estrategias de comunicación, pero, por otra parte, explica por qué desarrollar la portavocía de una empresa o institución o, simplemente, promover una estrategia de información como emisor, exige una preparación y profesionalidad que todos los días hay que estimular y poner a prueba.

 

 

 

vie

05

ene

2018

Portavoces: entrenarse para actuar con eficacia

La comunicación empresarial e institucional exige de buenos portavoces capaces de transmitir los mensajes de interés para las organizaciones. Hay personas que nacen con un talento natural para la comunicación, pero ese talento hay que potenciarlo con entrenamiento, y más si cabe en aquellos casos en donde las dotes no son innatas. Son diversas las características que deben reunir los que calificamos como expertos portavoces: autoridad, credibilidad, autodominio…

Hoy nos vamos a centrar en una muy concreta: la capacidad de divulgación, uno de los atributos de los que suelen hacer gala los buenos portavoces.

No cabe duda de que uno de los valores a destacar en un buen comunicador es su capacidad de divulgación y de llegar con claridad al destinatario. La comunicación se fundamenta, no tanto en emitir mensajes, sino que éstos sean recibidos, y comprendidos, por sus destinatarios.

De ahí la importancia de conocer las claves de la articulación, eficaz, de los mensajes, que implica muy diversas virtudes: claridad, concisión, sencillez y brevedad. Objetivo, extraer lo fundamental del conjunto del discurso que podamos tener en la cabeza, sintetizarlo, estructurarlo de una manera atractiva, y lanzarlo a la audiencia con el desafío de que despierte el interés de los públicos objetivo. 

Y para ello resulta capital exponer los temas de una manera accesible a todos los receptores que nos interesan “poniendo -como subrayan conocidos expertos en materia de comunicación- las cosas al tamaño del hombre”, es decir, eliminando lo complejo, subrayando lo sustancial, seleccionando el lenguaje adecuado y, divulgando, explicando los temas de una manera comprensible al común de los ciudadanos, para despertar opiniones o reacciones. Solo de esta manera estaremos practicando una comunicación eficaz.

Para poder comunicar con precisión de forma accesible a los públicos objetivo, resulta fundamental dominar el tema a tratar con gran rigurosidad y en sus aspectos más complejas. La tarea del portavoz será precisamente esa, y de ahí su mérito, extraer el “grano de la paja”, elegir la terminología adecuada, estructuras los mensajes de una forma coherente y comprensible y, algo muy importante, poner ejemplos, y aportar datos reveladores, que faciliten la percepción de los contenidos.

 

 

 

 

 

 

vie

05

ene

2018

Un oficio que necesita rigor

La comunicación es un instrumento de gestión, empresarial o institucional, y por ello un ingrediente básico en la planificación estratégica de toda organización. Las empresas e instituciones, en favor de su objeto de actividad, tienen el reto de generar una predisposición pública (tanto desde el punto de vista de la imagen como de la reputación) favorable a sus intereses.

Las empresas e instituciones deber convertirse en referencia como fuentes de información para los medios, y sus portavoces ejecutar estas dinámicas. Hay varias razones que explican esta aseveración, y que ponen constantemente en valor todos los expertos en comunicación, y una de ellas, y muy importante, es que si una empresa o institución no dice lo que es, con toda seguridad otros dirán lo que no es. Los vacíos informativos siempre se llenan. El silencio no es rentable y hay que poner en valor el objetivo de asumir el protagonismo como líder de opinión o referente informativo, y de contraer un compromiso con la sociedad.

En esta relación con los medios de comunicación, como organización/fuente de información se deberían cumplir con una serie de principios como: veracidad (con los mensajes y la información a transmitir); objetividad (en el enfoque de actuación ante los periodistas); e imparcialidad (ante la temática que se suscite).

Por otra parte, debe ser clara la apuesta por la transparencia frente a la opacidad informativa, máxima de gran importancia para los portavoces, aunque sea elegir el camino más difícil. En este contexto, resulta clave la gestión con rigor de los mensajes e informaciones a comunicar, sobre la base de creación de buenos argumentarios. Son instrumentos poco conocidos por la opinión pública en general, pero sobre la base de estas herramientas se han generado importantes discursos y relatos, tanto en la comunicación política como en la corporativa.

Y, por último, no hay que olvidar la necesidad de la proactividad en las actuaciones a implementar, es decir, tomando la iniciativa y fomentando la permanente accesibilidad y la continuidad en el trabajo a desempeñar, con equidad en el trato a los diferentes profesionales de la información. Y todo ello, bajo la premisa de una adecuada planificación, con un enfoque estratégico que persiga unos objetivos, a través de la concreción de acciones que tengan a los portavoces como protagonistas de la imagen de la organización, como bien intangible a preservar, tanto desde el punto de vista de la imagen que se proyecta como de la que se percibe por parte de los diferentes públicos objetivo.

La relación con los medios de comunicación exige del asesoramiento de profesionales que, mejor aún, conozcan el otro lado de la interacción (incluso que sean periodistas) por cuanto de esa manera cualquier acción tendrá clara los contenidos que pueden interesar a las Redacciones y, por derivación, a la sociedad en general.

vie

05

ene

2018

El modelo del Real Madrid como fuente de información

Hace un tiempo escribíamos desde Jaque Asesores para otra plataforma online sobre el modelo de comunicación del Real Madrid. Y lo hacíamos como referencia de un modo de hacer las cosas, singular, que acompañaba a un planteamiento deportivo que, hace ya un par de años, empezaba a apuntar, de nuevo, exitoso. Recuperamos aquellos argumentos porque, hoy más que nunca, siguen en plena vigencia y, especialmente de actualidad, tras la última temporada realizada por el club de Concha Espina, plena de triunfos memorables.

Decíamos entonces que no es fácil diseñar una estrategia de comunicación desde clubes como Real Madrid o Barcelona que sustentan sus dinámicas de trabajo en la contratación de jugadores multimillonarios, grandes presupuestos, estadios colosales, la excelencia en la gestión, etc. Hay mensajes emocionales, mucho más vendibles, que desde equipos más pequeños, en presupuesto o potencial futbolístico, reivindican la revolución de los modestos, la necesidad de creer en milagros, en el ejemplo de David contra Goliat, etc.

Resulta muy interesante, por ejemplo, repasar los mensajes de Florentino Pérez, el presidente, del Real Madrid, que basa su comunicación en frases como: “El Real Madrid es el mejor club del mundo”, “Nuestro objetivo es la excelencia”, “Vamos a construir el estadio más espectacular de los que existen en la actualidad”… Una comunicación, posiblemente, eficaz para sus acólitos, pero que, también probablemente, puede despertar recelo entre los que no lo son tanto.

En este contexto, muchos periodistas (representando, sin duda, el sentir de una parte de la opinión pública), desde que Florentino Pérez llegara al poder en el Real Madrid han tratado de poner en cuestión esta política de comunicación, que puede ser tachada, en ocasiones, de soberbia o prepotente.

En sus primeros años, el presidente del club merengue contó con un portavoz magnífico para explicar el contenido de esta estrategia, Jorge Valdano. Después, llegó Mourinho y las cosas cambiaron un poco…, hasta el punto de provocar la “salida” de Valdano. Con todo, hoy en día merece la pena recuperar imágenes (vídeo) como las que os adjuntamos, en donde el por aquel entonces portavoz de la “Casa Blanca” hacía un ejercicio impecable de comunicación y, vía storytelling y mensajes estudiados y preparados al milímetro, justificaba toda la estrategia empresarial del Real Madrid. Del club grande, con mayúsculas, del rico y poderoso…

Discutibles o no los argumentos, una intervención ante los medios de Jorge Valdano (cuyo audio adjuntamos) nos parece un excelente ejemplo del ejercicio de la portavocía, y por supuesto de un argumentario corporativo, y refleja un modelo que hoy en día sigue imperando en la “Casa Blanca”, y por lo visto esta temporada, con notables éxitos.

Muchas veces, el management y la comunicación van de la mano, y el Real Madrid es un buen ejemplo de ello. Jorge Valdano ya no está en la casa, pero el discurso se repite. Un discurso que emana de una única fuente: Florentino Pérez, que se limita a explicar que aprendió esta forma de hacer las cosas de Santiago Bernabéu y de Alfredo Di Estéfano y que ésta es la esencia del Real Madrid.

 

Aquí puedes escuchar el audio con Jorge Valdano

 

https://www.jaqueasesores.com/blog/comunicacion/el-modelo-de-comunicacion-del-real-madrid/

jue

04

ene

2018

La dimensión social de la comunicación

La influencia de los medios de comunicación sobre la realidad social resulta indudable, y en este contexto, discutida y diferentemente valorada por críticos y expertos. Apocalípticos o integrados, por resumirlo en dos conceptos muy conocidos. En el fondo, todo depende de la intencionalidad de los emisores, de lo más diversa, que en todo caso siempre son conocedores, a la hora de actuar, del poder de los Media y, por ende, de la comunicación. La película Network (Un mundo implacable), de 1976 (adjuntamos una de sus más célebres secuencias), incidía ya hace décadas en la transcendencia del conglomerado mediático sobre la opinión pública y, en consecuencia, el comportamiento y progreso de la sociedad.

En la actualidad, la revolución digital ha transformado radicalmente el panorama de las interacciones comunicativas por cuanto los emisores ya no mantienen sus privilegios como fuentes de información. Esto, sin duda, representa un inmenso avance social, al democratizar la realidad, pero también tiene sus riesgos, ya que al multiplicarse los protagonistas informativos, los controles sobre la profesionalidad de los mensajes se han difuminado y vivimos una era de sobreabundancia de información con peligros como fenómenos, recientemente conceptualizados, como el de la posverdad. Las redes sociales, por ejemplo, han llegado a generar revoluciones y derrocado dictaduras y, a su vez, han mostrado una cara oscura, y ya no tan oculta,  que ha minimizado la credibilidad de la información.

Un “selva” sin reglas, que prostituye en ocasiones los fines sociales de la información, y en la que resulta fundamental actuar con racionalidad y estrategias profesionales para poder constituirse en un comunicador creíble y eficaz.

En este contexto, si un portavoz desea despertar el interés de los medios de comunicación y de las audiencias ha de contemplar las necesidades de éstos y de aquellas, con el fin hacerse un hueco entre el abanico de múltiples fuentes informativas que, cada día, aspiran a dotar de protagonismo público a sus mensajes. En un mapa de infinidad de intereses, de los propios medios de comunicación, o de las administraciones, empresas o instituciones, hay que tener muy claras la claves de la información para ofrecer argumentos o imágenes que puedan resultar de utilidad, pero no de utilidad, que también, para el emisor, sino, y fundamentalmente, para los públicos al que se dirige el proceso de comunicación. 

Por ejemplo, cuando una institución educativa plantea ante los periodistas la promoción de un evento al aire libre que pone en valor parámetros formativos que pueden influir sobre la preparación de los más jóvenes ante la prueba de la Selectividad, esgrime ante los informadores una temática que no solo está en la agenda de la actualidad, sino que incorpora una dimensión social que puede resultar atractiva para la opinión pública. En estas circunstancias, la institución como fuente y sus portavoces cuentan con más posibilidades de ser atendidos por los medios de comunicación.

La identificación estratégica, por tanto, de las temáticas que se van a abordar por parte de los emisores cuando se diseña un plan de comunicación se manifiesta como un proceso capital en cualquier empresa o institución. Y en esta coyuntura, una máxima es bien conocida por los especialistas que trabajan diariamente en la relación con los periodistas: el alcance social de las noticias que se van a comunicar constituye una de las variables imprescindibles a tener en cuenta si queremos convertir nuestro interés corporativo o institucional en un contenido que, una vez tratado desde una perspectiva profesional, despierte la atención de unas audiencias que hoy viven inundadas de información y que, sin embargo, siempre, siempre, muestran atención ante aquello que les resulta útil y eficaz para su vida en sociedad.   

https://www.youtube.com/watch?v=AEUZiZsB_ro

mié

03

ene

2018

Ser un comunicador

Comunicar no es emitir mensajes, sino conseguir, con credibilidad y empatía, que éstos lleguen a sus receptores. Parece una obviedad, pero constituye una premisa que muchos olvidan, si no ignoran, y que explica que muchas iniciativas de comunicación se diluyan por el camino, por muy originales o bienintencionadas que sean.Y esta obviedad presenta una segunda derivada: para comunicar hay que pensar en los públicos objetivos, en los oyentes o espectadores, en nuestros interlocutores, condicionantes de los mensajes a transmitir, el tono de los mismos, su nivel de complejidad, etc. Si extrapolamos estas ideas básicas al mundo de la empresa, no es nada difícil observar como muchas organizaciones olvidan exigencias tan evidentes. Muchas compañías o instituciones, al erigirse en fuentes de información, se centran en los argumentos que les interesa transmitir, “empaquetándolos” de la mejor manera posible, lo que se traduce, salvo contadas ocasiones, en mensajes comerciales que solo interesan al emisor y, pocas veces, al destinatario.Cualquier estrategia de comunicación ha de fundamentarse, en una gran medida, en lo que los públicos esperan de las entidades como fuentes de información. Y no solo por cuestiones de eficacia o, yendo más allá, de responsabilidad social, sino por el propio proceso comunicativo que, sin lo que ahora se denomina engagement, traicionará buena parte de su esencia, errando a la hora de construir conexiones, fidelizaciones, entre aquellos que interactúan.Con todo, aún a pesar de actuar con inteligencia y pensar en nuestros públicos objetivo, falta algo más. En el panorama empresarial o institucional, observándolo con agudeza, se pueden identificar a muchas organizaciones que hacen bien las cosas en el terreno comunicativo, que piensan en sus target, que crean campañas atractivas y originales, que incluso tienen éxito comercial… Pero un análisis en profundidad revela que les falta algo imprescindible en su comunicación, la credibilidad. Y sin credibilidad resulta imposible comunicar.¿Cuál es, por tanto, el secreto, uno de los secretos de la comunicación, tanto en la esfera individual como colectiva o empresarial? Tiene un nombre: credibilidad, autenticidad, el ser uno mismo. Pero para ser uno mismo hay que trabajar el interior, gestionar las emociones, fortalecer la autoestima y proyectar valores positivos de cara a la sociedad. Muchas personas, muchas marcas, olvidan algo tan esencial como esto.Es cierto que a lo largo de la historia ha habido líderes que han comunicado de una manera genial y que han provocado situaciones desastrosas para la humanidad. Modelos comunicativos que no han puesto sus competencias al servicio del progreso de la sociedad.Sin embargo, el desafío que tienen hoy las organizaciones, en una sociedad como la actual, con ingentes posibilidades de comunicación fruto del desarrollo de los soportes tecnológicos, consiste en que, desde una transformación ética interior, comuniquen con credibilidad y autenticidad mensajes que, aportando valor a la opinión pública, conduzcan a la fidelización respecto de sus marcas. Y esta consideración vale también para el branding personal, es decir la apuesta que todos tenemos como personas y profesionales con objeto de aportar valor a nuestras organizaciones y, en consecuencia, a la sociedad. Para ilustrar estas consideraciones, desde Jaque Asesores os recomendamos el vídeo -disponible en youtube- de Javier Cebreiros, asesor de comunicación, profesor y, como él mismo se define, soñador. Seguro que os resultará inspirador: https://www.youtube.com/watch?v=diz6S0LEvfA

sáb

12

may

2012

Gestión de la reputación on line

En una entrada anterior hablábamos de cómo monitorizar la reputación on line. Entonces, os dejamos información de Roberto Carreras, uno de los principales expertos en temas de comunicación 2.0.

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vie

20

abr

2012

Cómo recuperar la atención de los consumidores

Si aceptamos que las marcas pierden paulatinamente el control o interés de los consumidores para poder trasladarles sus mensajes publicitarios, surge inevitablemente una pregunta ¿qué nuevas estrategias pueden seguir para recuperar la atención?

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lun

19

mar

2012

Reputación

En el ámbito de la comunicación 2.0, y considerando la influencia que tienen las redes sociales, sus contenidos, en la percepción de los usuarios sobre empresas, personas, e instituciones..., se impone una adecuada gestión de la reputación on line. Es decir, trabajar para que los comentarios, lo que los demás opinan de nosotros (marca, empresa, persona...) sea lo mejor posible en función de la imagen que transmitimos o, al menos, queremos transmitir.

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dom

18

mar

2012

El poder de las redes sociales

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sáb

17

mar

2012

El caso Loewe y la importancia de la Comunicación

Hola, en lab&lab os animamos desde este blog a seguirnos en el reto de profundizar en el ámbito de la comunicación corporativa, y sus nuevas vertientes: el escenario on line o las redes sociales. Este sector está tan de actualidad como lo demuestra el último video de Loewe, que ha incendiado las redes sociales con un debate sobre la bondad, o "maldad", de su creatividad. ¿El objetivo era creativo, o solamente viral, aunque se genere una reputación negativa?

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mar

29

nov

2011

Los lapsus y su amplificación en la Red

El ya archiconocido lapsus del candidato republicano Rick Perry (ver enlace) ha dado la vuelta al mundo, y lo peor para su protagonista, circula viralmente en la Red, y lo seguirá haciendo, sin posibilidad de frenarlo. En las recientes elecciones generales en nuestro país, durante su campaña, le paso algo parecido a un conocido político del PSOE, ducho en las tareas de enfrentarse a los medios de comunicación. Ello demuestra que cualquiera puede cometer errores. De hecho, el PP no "hizo sangre" sobre el asunto, consciente de que esto pasa en "las mejores familias".

Con todo, sí puede extraerse una conclusión: que en el asunto de los portavoces, toda preparación es poca. El riesgo añadido es que si ahora se "mete la pata", ésta se amplifica en las redes sociales. Escuchaba el otro día a un presentador de TV, Matías Prats, en una conferencia, argumentar que, todavía años después, puede ver en la Red un vídeo en el que se refleja una de las contadas ocasiones en las que perdió los papeles ante una cámara. Lo cierto es que ante la televisión se puede errar (somos humanos), pero el recuerdo quedará grabado para siempre en el universo digital...

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dom

02

oct

2011

Comunicación corporativa y redes sociales

Se están publicando estudios que confirman una sospecha: los responsables de comunicación o de márketing de las empresas españolas no están preparados para abordar, con eficacia, los nuevos retos digitales.

Es un desafío, pero cuesta adaptarse a los nuevos tiempos. Los menos "integrados" dudan de la capacidad de los new media para articular las campañas de comunicación, publicidad o márketing. Hace algunas semanas, El Paíspublicaba una entrevista a Duncan Watts, profesor de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), y uno de los investigadores principales de Yahoo Research. Este experto decía algo muy interesante: en el ámbito de la redes sociales, o la viralidad, el éxito es, sencillamente, "impredecible". Me parece un axioma que muchos deberían tener muy en cuenta. Dicho esto, de lo que no cabe duda, por lo menos para mí, es que quienes investigan y se aventuran en el mundo de la nuevas tecnologías para afianzar, y complementar, las campañas de comunicación convencional, tienen (lo están teniendo) más posibilidades de conseguir eficacia, que quienes no lo hacen. Y a los ejemplos me remito... En este blog intentaré ir desgranando muestras de que la "nueva comunicación", con la fragmentación de audiencias que ha provocado el desarrollo de la digitalización en los Media, está pidiéndonos paso de manera inevitable.

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jue

07

abr

2011

Cómo comportarse en la Red

Una marca no sabía cómo comportarse en la Red. Nadie le había explicado que Twitter era para conversar, que podía estar geolocalizado en Google Maps, que Tuenti era una red social de jóvenes españoles, que los vídeos en YouTube debían invitar a la suscripción del canal, que lo de las fotos el Flickr era también una manera de compartir y relacionarse, que esas direcciones tan raras de Twitter eran direcciones acortadas en Bit.ly, ni se imaginó que después de conseguir cientos de seguidores le iban a empezar a cobrar en la web que le daba espacio para crear su comunidad virtual gratuita ni que en Facebook se podían hacer listas para que sus mensajes no los viera todo el mundo ni que pagar el sem te mejoraba el seo ni que había que ofrecer valor...

Tampoco sabía que en internet las mentiras se cogen demasiado rápido, que la interacción en tu web posicionaba en Google, que podía monitorizar todas sus redes desde una sóla web (Hootsuite), que podía gestionar el correo electrónico con Mailchimp, que Facebook le iba a obligar a convertirse en página perdiendo privilegios, que un colega iba publicar la foto del director de la empresa de aquella manera, tampoco sabía del "efecto streisand", cuando en un intento de ocultar o censurar información llevó a dicha información a ser divulgada de forma infinitamente mayor a la pretendida... y había más cosas, relacionadas directamente con la imagen de marca, la creatividad, la comunicación...

 

Y no le dio tiempo a aprenderlo.

 

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jue

02

dic

2010

El sentido del humor de un comunicador

Enfrentarse a los medios de comunicación exige valentía, preparación y dominio de la escena. Y más si cabe cuando la comparecencia se aborda en un contexto generado para el entretenimiento e, incluso, la risa.

Alberto Ruiz Gallardón, en un momento político muy difícil para él, cuando quedó excluido de las listas del Partido Popular para las elecciones generales, se atrevíó a participar en el programa de Andreu Buenafuente. Se trata de un político, y no hay muchos, que resiste bien este tipo de envites. Y en este caso no fue la excepción, contando además con la complicidad del presentador. Gallardón aprovechó su presencia en La Sexta para salpicar su intervención de ejemplos y referencias a su vida política y personal que le hicieron parecer más humano y, por tanto, comunicar mejor. Os adjunto el ejemplo de la primera parte de la entrevista.

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jue

25

nov

2010

Un buen portavoz necesita tener capacidad de divulgación

Uno de los temas recurrentes en este blog será el de los portavoces (políticos, económicos, deportivos...) y sus habilidades de comunicación.

Detalle a detalle, pretendo ir desgranando las características principales que debe reunir un buen portavoz, intentando esgrimir buenos ejemplos que lo acrediten. Uno de los valores a destacar en un buen comunicador es su capacidad de divulgación y de llegar con claridad al destinatario. Son muchos los ejemplos que se pueden exponer, pero un político que ha destacado siempre por saber explicar sus mensajes a la audiencia es Felipe González. Aquí adjunto una muestra de su habilidad para explicar los asuntos de interés de una forma clara e interesante, con independencia de su complejidad.

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